El artículo de Oilprice destaca los datos de marzo de las aduanas chinas y detalla que Rusia fue el mayor proveedor de crudo de China en enero y febrero, superando así a Arabia Saudita, que ocupaba este puesto en 2022. A medida que China aceleraba su compra de crudo ruso, las importaciones se dispararon un 23,8% interanual hasta 1,94 millones de barriles diarios en enero y febrero de 2023, informa el medio.

Al mismo tiempo, la India, por su parte, también alcanza nuevos máximos en las importaciones de crudo ruso. Así, en febrero, Rusia era el mayor proveedor de petróleo de la India por quinto mes consecutivo. Tanto India como China no respetan el techo de precios del G7, nota el artículo.

El Grupo de los Siete (G7), conformado por Alemania, Canadá, EEUU, Francia, el Reino Unido, Italia y Japón, así como la Unión Europea y Australia, se negaron a adquirir el petróleo ruso a un precio mayor de 60 dólares por barril desde el 5 de diciembre. Las empresas de estos países tienen prohibido proporcionar servicios como seguros, intermediación y asistencia financiera para el transporte del petróleo ruso a cualquier parte del mundo, a menos que el crudo se venda por debajo del umbral acordado.

Rusia advirtió en reiteradas ocasiones que no se plegará a estas condiciones. El presidente ruso, Vladímir Putin, promulgó a finales de diciembre un decreto que prohíbe la venta del petróleo ruso a las personas físicas y jurídicas extranjeras cuyos contratos estipulen de forma directa o implícita el mecanismo de tope a los precios.

Según él, se desató contra Moscú una agresión de sanciones sin precedentes orientada a aplastar a corto plazo la economía rusa, «a derrumbar la moneda nacional, el rublo, a través del robo de nuestras reservas de divisas y a provocar una inflación destructiva». Sin embargo, destacó, el plan de Occidente no tuvo éxito.

Sputnik