
Patricia Bullrich quedó a las puertas de su mayor anhelo político: llegar a la Casa Rosada. Las urnas le dieron la espalda en las elecciones de este domingo y la candidata de Juntos por el Cambio no logró meterse en la segunda vuelta presidencial. Con más del 80% de los votos escrutados, pero ya con una tendencia irreversible, Sergio Massa y Javier Milei se encaminaban a disputar el próximo 19 de noviembre el balotaje.
Bullrich tuvo una performance muy lejos de lo esperado: al corte del escrutinio tomado para esta nota, sumaba apenas 23,77% de los sufragios. Caía unos cinco puntos con respecto a lo que sacó JxC en las PASO. Ese recorte explicaba en parte el crecimiento sorpresivo del ministro-candidato, que se llevaba 36,05%, luego de los 27,28% de las primarias. El libertario recogía 30,39%, casi idéntico a lo que sacó hace dos meses. Un duro golpe para la coalición opositora, que ahora se enfrenta a un futuro incierto: romperse o sobrevivir a duras penas.
Bullrich recibió los primeros datos oficiales que se conocieron poco antes de las 22 en su búnker del salón Goldcenter de Parque Norte, habitual comando opositor en el salón del gremio de los comerciantes de Armando Cavalieri. Cuando ingresó, la candidata no pudo ocultar el fastidio por la derrota: se abrazó con Hernán Lombardi, que le dio “un abrazo de pésame”, según comentó un testigo de la escena.
“Esta no la vimos venir”, fue el comentario de un diputado radical muy allegado a Bullrich que sintetizaba el clima de ánimo en Costa Salguero. Salvo por un breve momento de euforia por los buenos resultados de Jorge Macri en la Ciudad de Buenos Aires, reinó el desaliento en el comanda cambiemita.
Quedar afuera de la segunda vuelta chocó de lleno con el repunte que Bullrich sentía que tuvo su campaña en el sprint final. Evidentemente nunca logró convencer a su electorado luego del segundo puesto de JxC y su tercera ubicación como candidata nominal en las primarias del 13 de agosto. La irrupción de Milei le quitó la bandera del “cambio” y sus errores no forzados le jugaron una mala pasada en el camino hacia este domingo. Entre los suyos el comentario también fue que el cambio sorpresivo del mapa electoral se debió al “plan platita” que activó Massa con las medidas económicas de las últimas semanas.
Antes de salir a hablar en público, Bullrich se encerró detrás del escenario con Horacio Rodríguez Larreta y Mauricio Macri. Aunque el PRO habría salvado la ropa en CABA, el pésimo resultado nacional pone a toda la coalición a nivel nacional en un brete político.
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MC/DTC
