De dicha denuncia trascendió que la víctima habría sido interceptada por su acusado, un adolescente de 14 años, en uno de los pasillos de la escuela a la que ambos concurren -de la que se reservará su nombre para resguardar a la víctima- y contra su voluntad, la habría obligado a ingresar al baño.

Al parecer y según lo que dejaron entrever los investigadores, el jovencito abusó sexualmente de la chica, tocándola en sus partes íntimas por debajo de la ropa.

Ante la situación, la estudiante forcejeó con el depravado y quiso gritar para pedir ayuda. Fue entonces cuando el adolescente la agredió con golpes de puño en distintas partes del cuerpo, para luego desistir de su intención y marcharse.

La adolescente regresó luego al salón de clases, tomó sus cosas y se retiró de la escuela, argumentando que se sentía descompuesta.

Al llegar a su casa, a la noche, la adolescente le contó a su madre lo que le pasó estando en la escuela, por lo que de inmediato la mujer la llevó al precinto judicial para que denunciara el hecho.

En su relato, la estudiante brindó los datos personales de su agresor a los investigadores, quienes más tarde comunicaron de la denuncia al fiscal penal juvenil, Dr. Guillermo Narváez,  quien impartió las directivas a seguir. Según trascendió, desde la Justicia se dispuso que a la adolescente se le realizara el protocolo de abuso sexual y se le tome declaración en cámara Gesell. En tanto, que contra del acusado no se tomó hasta el momento ninguna medida. Vale aclarar, que por su edad -14 años-, el adolescente no es punible, es decir, que no puede responder penalmente por el hecho cometido. Sin embargo, la Justicia puede disponer de distintas medidas alternativas para que, de cierta forma, el jovencito dé una respuesta a la sociedad por su accionar.