Romina Manguel: “Lo que están haciendo es poner curitas, gestionar crisis, no están pensando en un proyecto”

“Siempre hay un punto donde pienso: ‘¿Por qué no me quedo en casa con las chicas?’. Pero ganan las ganas…”, explica Romina Manguel, que prepara su vuelta a la televisión al frente de un nuevo proyecto. La periodista, que forma parte de #Novaresio910 en las mañanas de La Red AM 910 y conduce los domingos A confesión de parte, en FM Milenium 106.7, comienza hoy con RM, su programa político en la pantalla de A24, a las 23 horas.

Tras los anuncios recientes sobre la nueva etapa de la cuarentena, Manguel inaugura su ciclo con una entrevista exclusiva a Santiago Cafiero, desde Casa Rosada. “Por Jefatura de Gabinete pasan todos los pedidos, desde las intendencias hasta las provincias, para que pueda analizar si se autorizan o no”, explica la periodista política.

Además del gran momento profesional, Romina Manguel disfruta de un gran presente en el plano personal. Muy enamorada, revela que “en momentos horribles el amor es más lindo todavía”, y confiesa que se trata de un colega varios años más joven que ella. “Después de dos años de haberme separado no esperaba enamorarme. Pero tampoco esperábamos la pandemia, y acá está”, reflexiona, en diálogo con Teleshow.

—Es tu primera vez al frente de un proyecto en televisión. ¿Da vértigo?

—Sí, tremendo. Dije que sí y me angustié. Empecé a preguntar: “¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué no me quedo en mi casa?”, y todas esas cosas. Es la primera vez que estoy al frente de un programa, en una señal que está recontrapotente, y haciendo política, que es lo que me gusta, en un momento complejo.

—Una mujer en el periodismo político con su propio programa. Está buenísimo, bienvenido sea.

—Lo celebramos. Además, mientras se discutió esta semana, salió en Comisión y se va a tratar el tema de la paridad de género en los medios. María O’Donnell vuelve con (Ernesto) Tenembaum haciendo Corea del centro; Lu (Luciana) Geuna con Maru Duffard también están haciendo un programa político. No me acuerdo de un momento donde haya habido tantas pero tantas mujeres al frente de programas políticos. Está buenísimo. Pero aun seguimos siendo pocas.

“Los miserables de siempre quieren capitalizar políticamente la violencia y las crisis. Las ratas aparecen todas juntas” afirma Romina Manguel

—¿Cómo ves el manejo de la pandemia en la Argentina?

—Es temerario analizarlo ahora. Lo vamos a saber con el tiempo. Alberto Fernández eligió una de las dos herramientas que había, que tiene que ver con la mirada sanitarista. Repitió hasta el cansancio que las vidas no se recuperan y la economía, sí. Hay que ver cómo termina saliendo. Es muy pronto. Nadie va a celebrar nada, no podés celebrar, no importa el número de muertes que tenés, diciendo que es poco o que funcionó la estrategia a la que se aferró el Presidente, de manera tan vehemente. No sé quién se anima a decirte si funcionó o no funcionó. Muchos te van a decir que no, que eligió la mirada sanitarista y hubo muertos igual, que hubo un nivel altísimo de contagios y que la economía terminó colapsando. Otros te van a decir que, comparado con el resto de los países, tuviste muchísimo menos impacto de la pandemia en lo que tuvo que ver con el sistema sanitario que todavía viene resistiendo. No lo sé, no me gusta aventurar.

—¿Se viene una fuerte crisis económica post pandemia?

—Claramente, y eso no te lo niega nadie. Lo sabía el equipo de Alberto Fernández cuando elige decir “vamos a priorizar las vidas y seguir manteniendo la cuarentena”, con el costo económico enorme que esto tiene. Lo que están haciendo es gestionar crisis todo el tiempo porque no están pensando en un proyecto. No creo que haya sido la idea de ninguno de ellos cuando asumieron. Imaginate a Ginés (García González), por ejemplo, que sabemos que, en parte, lo convencieron de asumir un Ministerio de Salud porque quería dejar el legado de la despenalización del aborto que claramente no se va a tratar ahora ni en breve, y no asumió pensando que iba a tener que gestionar una pandemia. Va a costar mucho salir. Estamos todos reclamando todavía el plan económico. El Presidente dijo: “No creo en los planes”. Pero de alguna manera lo que están haciendo es poner curitas a través de las ATP, de la IFE, de lo que fuese. No es a mediano ni a largo plazo; estamos en el día a día. La decisión de las medidas que se dieron a conocer el viernes se terminaron de pulir el jueves a la noche porque estaban esperando los últimos números para ver cómo estaba la curva, el R, la duplicidad… Pensar de acá a dos o tres meses me parece imposible.

—¿Te da miedo algo de lo que viene?

—Sí. Estoy con miedo, preocupada. La pasé horrible siendo una privilegiada. Tengo trabajo, mis hijas comen, tenemos Internet para hacer los Zoom del colegio o las notas. Aun así, la pasé muy mal y tuve ataques de pánico. Muchos me decían que no hay que decir esas cosas en televisión, pero yo creo que sí: todos la estamos pasando muy mal. Me angustia mucho pensar que si yo, con todos los privilegios, la estoy pasando mal, la cantidad de gente que la está pasando horrible…

—En el mientras tanto surgen algunos debates que estamos dando como sociedad. Uno tiene que ver con la inseguridad que estamos viviendo.

—Se está muy poniendo muy pesado. Es la primera vez que, por lo menos periodísticamente, las autoridades lo reconocen, tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la Provincia. Los índices de inseguridad son muy altos, los delitos son cada vez más violentos. Tiene que ver con la crisis. Antes te afanaban el celular o la cartera y era un mal momento, hoy son más violentos porque la gente se aferra a eso porque sabe que no lo va a poder reponer. Todo hace que el clima se empiece a caldear. Además de la administración de la pandemia, van a tener que hacer una enorme administración de la crisis social. Es fundamental cómo el Estado maneje este tema para que no nos convirtamos o no nos quieran convertir en un ejército de seres humanos que tenemos que salir a defendernos. El Estado también tiene que estar ahí.

—¿Le sirve a alguien este nivel de violencia?

—Sí. Siempre. La violencia, las crisis, capitalizarlo políticamente. Al margen de que nosotras y muchísima de la gente esté preocupada por su familia, su vida, su futuro inmediato, hay políticos pensando en las elecciones del año que viene; que no te quepa la menor duda. Hay quienes lo van a capitalizar de un lado y del otro. Están los miserables de siempre que buscan rédito en los peores momentos de la historia. A esta altura los conocemos, sabemos quiénes son, y cada día les da menos pudor exponerlo. Eso a mí me sorprende. Antes la jugaban más callada, había que leerlos entre líneas. Ahora ven la oportunidad en el dolor, gente pasándosela horriblemente mal o una sociedad asustada, y dicen: “Este es mi momento”. La posibilidad de capitalizar votos con un discurso bien de derecha o garantista, lo que quieras. Las ratas aparecen todas juntas.

—Otro de los temas en agenda es el proyecto de reforma judicial.

—Podemos discutir dos cosas: la cuestión de fondo y la cuestión de la oportunidad. La oportunidad es discutible: cuando un país entero está esperando medidas económicas, salir a explicar lo que pasa en Comodoro Py… Por supuesto, no debería haber ateos con una reforma, no deberían existir. La Justicia es un horror, un asco, estamos todos hartos, conocemos cómo funciona, pero en este momento se esperaban otras cosas. Una de las banderas con las que Alberto Fernández llegó al Gobierno era cambiar la Justicia, su legado. ¿Era el momento? La oportunidad no es buena, y termina alimentando cierto sector de la opinión pública y de los medios con esta idea de que vinieron a consagrar el pacto de impunidad. Aunque si esta hubiese sido la inspiración, es mal negocio porque es más fácil arreglar con 12 que con 46 jueces. Eso el kirchnerismo lo sabe, me cuesta pensar en un kirchnerismo que haga esto para… Además, no cambian los jueces que tienen las causas de Cristina Kirchner. No lo hubiese hecho en este momento, sabiendo lo importante que es para Alberto Fernández y la gente que trabajó, (Marcela) Losardo, Vilma Ibarra, toda gente súper respetable que conoce y mucho de este tema, generando tantas suspicacias.

—No era el momento.

—Cada uno que habla tiene que explicar que esto no es consagrar el plan de impunidad de Cristina Fernández de Kirchner. Es muy difícil explicar por qué esa Justicia tiene que cambiar para que cambien un montón de cosas. Poner este tema en agenda hoy… Soy de las primeras que está de acuerdo en ponerlo en agenda y terminar con esta relación incestuosa entre los servicios de inteligencia y el fuero federal. Ahora, te estoy hablando de esto y seguramente dicen: “¿Cuánta gente se murió? ¿Hay vacuna? ¿Voy a cobrar a fin de mes? ¿Van a cerrar las empresas? ¿Van a abrir los colegios?”, y te estoy tratando de explicar cómo se fusionan el penal tributario con el correccional federal. Me parece un mal sentido de la oportunidad.

—¿Cómo está el vínculo entre Alberto y Cristina?

Me sorprende los que se sorprenden con el tema de Cristina. “Apareció Cristina”, o “Habló con Cristina”, o “¿Dónde está Cristina?”. ¿Quién anunció la fórmula donde Alberto Fernández iba a ser Presidente o, por lo menos, a competir por la Presidencia de la Nación? Cristina Fernández de Kirchner. Fueron muy honestos. Te pueden gustar o no, los podés detestar o ser fanático, porque el kirchnerismo, más que el albertismo, tiene sus fanáticos y sus detractores. Ahora bien: en ese sentido, no mintieron. Los que no los votaron quedó clarísimo que no, y en parte fue por ella, y los que los votaron también quedó clarísimo, y en parte, también fue por ella. Lo que no entiendo es por qué no aparece más. En estos momentos debería estar en los anuncios acompañando al Presidente y no con una cuestión vergonzante. Porque hasta ellos lo viven como una cuestión vergonzante que Cristina Kirchner sea la vicepresidenta, cuando ella lo llevó a Alberto al lugar donde está. No entiendo lo de esconderla. Me preocuparía más que no hable con su vicepresidenta a que hable. Sobre todo con una vicepresidenta que tiene tanto poder. Tampoco sé si hablan todos los días. Me dicen que sí, que consultan, que ella tiene un rol muy activo, cosa que no me sorprende.

Romina Manguel: “La justicia es un horror, un asco, pero la oportunidad es discutible”

—Hace un rato mencionaste los ataques de pánico. ¿Cómo está eso?

—Mejor, porque no trabajo a la noche tarde. Hice Animales sueltos cinco años y fue re difícil con ese tema. Estamos acostumbradas a dejar a las chicas para ir a trabajar. No me había pasado, y de repente me pasó, que no podía dejar mi casa, y me gustó poder decirlo con esta honestidad. Luis Novaresio fue re generoso. Lo entendió rápido.

—¿Era un tema físico? ¿Te sentías mal?

—Mal de abrir la puerta de mi casa y sentir que no podía respirar, que me moría, que no podía salir. Le decía a Luis: “Son las tres de la mañana, pero no, me recupero hasta las siete y a las nueve estoy en la radio”. Y él me decía: “Si venís, te mato; no vengas”. Eso me ayudó mucho. Y Noel Vila, que estaba al frente de Jotax, también. Está bueno hablar de estas cosas porque uno las esconde. Y no quiero hacer una apología de género ni mucho menos, pero por ahí, un hombre tiene un problema coronario o un infarto y lo entienden. Nosotras decimos que tenemos ataques de pánico y es: “Ojo, que esta anda con angustia”; “Que vaya al psicólogo”; “¿Qué va a pasar con su laburo? ¿Lo va a poder sostener?”. Entonces nos callamos todo. Lo conté y lo entendieron. Desde estos días, que estoy en mi casa, se me empezaron a pasar.

—Es importante prestarle atención a la salud mental. De todas maneras no parás, y redoblás la apuesta con este nuevo proyecto con entusiasmo.

—Está bueno. Veo las ganas que tienen mis compañeros, los productores, Juan Cruz Ávila. Vamos a divertirnos, a pasarla bien, a hacer un buen laburo. En el marco de todo esto, por un ratito, vamos a hacer lo que sabemos. Soy una convencida de que nada te hace más libre que la información. Y si puedo hacer ese aporte, me encanta.

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