Para algunos de los presentes en el momento en que arribó al organismo, alrededor de las 7,10 de la mañana, trató con prepotencia a los trabajadores. Para otros, en cambio, el malestar de algunos empleados no se debió a un presunto maltrato, sino a que les pidió que empiecen a atender prontamente al público.

En lo que todos coinciden es en que el nuevo titular de la OSEP ha prometido ser estricto y priorizar la atención de los afiliados.