“Cambio pelitos por sonrisas”: la acción solidaria de una mujer que dona pelucas a personas con cáncer

Rita Fournier, junto a 9 de las 222 pelucas confeccionadas desde que inició con su proyecto “Cambio pelitos por sonrisas”.

Rita Fournier, junto a 9 de las 222 pelucas confeccionadas desde que inició con su proyecto “Cambio pelitos por sonrisas”.

“La gente sufre mucho la pérdida de pelo. Es lindo donarlo porque el pelo vuelve a crecer”, dice orgullosa Rita Fournier  durante una charla con Infobae. Por empatía y amor al prójimo, esta peluquera dedica sus días a confeccionar pelucas con cabello natural para aquellas personas que tengan cáncer y que por razones económicas no pueden acceder a una.

Vive junto a su marido Horacio en la localidad de 9 de Julio, Provincia de Buenos Aires. Tiene 54 años, cinco hijos y un nieto. Es peluquera desde los 29 años y nunca dejó su profesión. Tiene su propia peluquería en donde, además de ofrecer los servicios de cualquier salón salón, lleva adelante su increíble proyecto llamado “Cambio pelitos por sonrisas”.

Las bases para realizar una peluca son de telgopor y allí permanecen antes de ser entregadas

Las bases para realizar una peluca son de telgopor y allí permanecen antes de ser entregadas

Previo a iniciar su emprendimiento, junto a su marido colaboraba con “Pelucas solidarias Baradero”, un proyecto con el mismo objetivo. Gracias a las redes sociales, se comunicó con las pioneras de la donación de pelucas y comenzó a enviarles pelo natural que las mismas clientas le hacían llegar a su peluquería. Sin embargo, solamente pudieron devolverle dos pelucas, ya que estaban colmados de trabajo y los plazos de entrega podían llegar a ser desde 15 días hasta 6 meses.

Y así fue cuando Fournier se dio cuenta de que tenía que hacerlo para su ciudad. Viajó con Horacio hacia Baradero para que les enseñaran el paso a paso de cómo crear una peluca desde cero y así poder poner en marcha su propio proyecto solidario.

Pelo natural recién cortado para comenzar el armado de las pelucas.

Pelo natural recién cortado para comenzar el armado de las pelucas.

“El proyecto surgió simplemente por ver a las mujeres que venían a la peluquería y me decían ‘Rita, pelame la cabeza, tengo cáncer y empecé el tratamiento de quimioterapia’. Yo les enseñé a ponerse pañuelos y pedí gorros para el invierno. Pedí pelucas en desuso, las reciclaba. Llegué a tener entre 7 y 8 que las empecé a prestar”, recordó.

Con la práctica obtenida gracias a la enseñanza impartida por sus colegas, aprendió cómo se arma una peluca, cómo se cose sobre la base de telgopor y un modelo de gorro, y comenzó junto a un grupo reducido de personas la confección de pelucas: “Así fue como nos largamos a la aventura”.

Gorros de lana multicolor tejidos para el invierno.

Gorros de lana multicolor tejidos para el invierno.

Con un simple posteo en Facebook, Rita anunció que no estaba colaborando más con las mujeres de Pelucas Solidarias sino que empezaría el mismo proyecto en 9 de Julio y que necesitaba la ayuda de todos los que pudieran para confeccionar las pelucas. “Empezamos de a poquito a coserlas. Recuerdo que las primeras salían horribles, daban risa. Parecían el Tío Cosa, pero siempre tratábamos de darles forma y que queden prolijas”.

Hoy en su equipo son 8 personas. Su marido -que arma las cortinas de pelo sobre una tabla con cintas-, Mabel, Graciela y Nuria -amigas suyas-, Carolina y Melina -que realizan la costura a mano-, Ana Maria -que mientras atraviesa un tratamiento oncológico se dedica a realizar los gorritos de microtul de doble rebote- y María Esther -de 73 años, que cose a máquina todas las cortinas de pelo-.

Negro, con flequillo y corte carré, uno de los diseños que Rita y su equipo realizan

Negro, con flequillo y corte carré, uno de los diseños que Rita y su equipo realizan

“Desde que empezamos llevamos donadas 222 pelucas”

Si bien no cuentan con ayuda económica, lo que hacen lo hacen de corazón con los suministro que les donan. En estos días están teniendo en stock alrededor de 30 pelucas, donaciones que llegan a todo el país: “Recientemente envié a Catamarca, Santiago del Estero, San Luis, San juan, e inclusive a medida para un chico de Colombia y para una mujer de Venezuela.

Cada tanto, además, aparece alguien con ganas de ayudar. Hace unos dos meses, Rita y su marido recibieron un llamado de una persona también de 9 de Julio que solidariamente se ofreció a ayudarlos económicamente para la impresión de la folletería que envían en cada peluca que donan para que las personas que vivan en cada ciudad les manden a ellos los materiales necesarios.

Una vez que la clienta se decide por cortar el pelo, con banditas marca la cantidad y el largo.

Una vez que la clienta se decide por cortar el pelo, con banditas marca la cantidad y el largo.

“A pesar de tener muchos materiales, lo que más nos cuesta es el costo de envío, ya que muchos no tienen la posibilidad de pagarlo. Varias veces hago el esfuerzo y lo solvento con mi trabajo”, reconoce Rita.

Comprar una peluca de buena calidad y de pelo natural es muy costoso y pocas personas pueden hacerlo. Muchas tienen que elegir entre gastar el dinero para tener una peluca o realizar el tratamiento oncológico. Hoy los precios de estos accesorio oscilan entre los 20.000 y 30.000 pesos.

“Yo doné mi pelo de corazón”, dicen los carteles

“Yo doné mi pelo de corazón”, dicen los carteles

“Ojalá que con la difusión de esta acción en los medios, el proyecto se haga cada vez más grande y la gente nos ayude”.

Para contactarse y donar: teléfono (+549)231 7449467 o mediante las redes sociales en su Facebook.

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