Siendo de uno de los grandes culpables de la oleada del noir nórdico televisivo de este siglo, tenía bastantes ganas de ver lo nuevo de Søren Sveistrup. El creador de la ‘The Killing‘ original vuelve a las frías e intensas investigaciones con ‘El caso Hartung’ (‘Kastanjemanden’), el nuevo drama criminal de Netflix.

Basada en la novela homónima de Sveistrup, la miniserie seguía un extraño caso que comienza con la aparición de una joven cercenada. La firma del asesino parece ser un muñequito hecho con castañas. Atónitos, ven cómo ese hombre de castañas tiene las huellas dactilares de la hija, desaparecida años ha, de una política.

Como decía al inicio de este texto, tenía bastantes ganas por ver esta propuesta. Y en líneas generales no defrauda: estamos ante un intenso thriller con todas las señas de identidad del noir nórdico, incluyendo subtramas políticas y su característico tratamiento de los (rotos) personajes que pululan en esta trama danesa.

Un caldo de ingredientes funcionales

Pero al igual que reconocemos esos elementos, también los terrenos demasiado comunes en donde se mete, dando la sensación de que la serie se queda estancada en un mar de ingredientes genéricos con el único propósito de salir adelante con la faena de sacar seis episodios.

Sveistrup y compañía intentan que, ya que están usando recursos manidos —lo que incluye un tropo como el que sea el último caso de la inspectora—, intentar hacerlo bien. Es buen escritor y se nota, pero a la hora de la verdad el resultado es irregular.

Esto se traslada también a la presentación y al juego que se hace con el hombre de las castañas: los muñecos, esa “cancioncica” siniestra, esas simbologías que se usan quedan un tanto evidentes y repetitivas. Podríamos hablar incluso de que son contraproducentes a la hora de invitarnos a ver más.

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Y veremos más. Porque aún con todo lo frustrante que puede llegar a ser, ‘El caso Hartung’ engancha como el thriller criminal efectivo que es. Eso sí, seguramente si no tuviésemos todos los episodios a disposición, otro gallo hubiera cantado.

En definitiva, el mayor pecado que tiene ‘El caso Hartung’ es su falta de personalidad. Está muy bien vestida, a nivel de producción y reparto está muy bien realizada, pero falla al no trabajar mejor los elementos propios del noir nórdico, quedándose en una ficción correcta, efectiva, pero genérica.