Si estás a la caza de un televisor para esta Navidad, habrás oído hablar de las siglas OLED. Las principales marcas -como LG, Philips, Sony o Panasonic- han entrado en la batalla por tener el suyo y que sea el mejor. Solo Samsung decidió no apostar por OLED y explotar el QLED.

Pero, ¿qué son las siglas OLED?

Un diodo orgánico de emisión de luz u OLED -siglas en inglés de ‘Organic Light-Emitting Diode’- tiene como principal característica que genera y emite luz por sí mismo. Es decir: en lugar de tener una matriz de luces LED de color blanco que iluminan los píxeles del panel -como pasa en los monitores LED convencionales-, cada uno de los píxeles que contiene el panel OLED contiene también un LED de iluminación capaz de producir tanto la luz como el color.

El resultado de esto es, por un lado, que se logran colores mucho más auténticos; y, por otro lado, que cuando se tiene que reproducir el color negro, al no emitir luz alguna, se obtenga un negro puro.

Imagen del televisor enrollable de LG presentado en el CES de Las Vegas 2019.

Además, al no tener una matriz de luces LED por detrás, esta tecnología es la que permite tener paneles flexibles. Y como muestra de lo imposible hecho posible, se ha presentado el primer televisor totalmente enrollable, algo que solo se puede hacer gracias a esta tecnología OLED por su flexibilidad.

Tiene como desventaja principal que, al utilizar materiales orgánicos, nuestro televisor tendrá fecha de caducidad. Pero no os asustéis, esa fecha de caducidad es dentro de mucho tiempo, de hecho LG afirma que la vida útil de sus televisores puede alcanzar las 100.000 horas.

¿Y qué pasa con los televisores QLED?

Las pantallas QLED -siglas en inglés de ‘Quantum Dot Light Emitting Diode’- son una evolución de las pantallas LED, que utilizan diodos blancos que iluminan desde atrás los píxeles de color. La mejora de la tecnología QLED es que con ella los píxeles pueden activarse de manera individual. Aún así, al utilizar una iluminación externa para generar el color, los negros oscuros y puros son casi imposibles en una pantalla de este tipo.

Estos equipos han mejorado con respecto a la tecnología anterior -las pantallas LCD, que utilizaban lámparas fluorescentes para iluminar el panel- tanto en calidad de imagen porque la luz se distribuye por toda la pantalla como en consumo energético. Y, también, permite un diseño más ligero, al no utilizar los voluminosos tubos de las pantallas LCD.

Los mejores televisores del mercado: OLED vs. QLEDDiferencia entre LED y OLED.LG

OLED vs. QLED, ¿con cuál te quedas?

En cuanto a negros y contraste, los paneles OLED tienen una enorme ventaja con respecto a los QLED: son los únicos capaces de mostrar negros puros, ya que apagan directamente esos píxeles de la imagen. Y si un panel es capaz de entregar un color negro puro, no tiene que hacer que las partes brillantes brillen más de la cuenta para mantener un nivel de contraste.

Sin embargo, hablando estrictamente de brillo, el brillo máximo de las pantallas QLED es muy superior al de las OLED, ya que la matriz LED trasera de los primeros generan más intensidad de luz.

En cuanto al espacio de color, esta batalla se queda en tablas entre ambas tecnologías, ya que ambos paneles tienen características similares.

Para los amantes de la estética, las pantallas OLED, al no necesitar un panel de luz extra, permiten a las marcas hacer televisores mucho más finos y diseños imposibles, como el que veíamos de la tele enrollable.

Samsung presenta su QLED 8K de 98 pulgadas

Si lo que te importa es el tamaño, las pantallas QLED son tu caballo ganador ya que prácticamente no hay límites: puedes tener 98 pulgadas de televisor en tu salón con Samsung. No se queda muy lejos el más grande en el campo OLED, que es de LG y tiene 88 pulgadas, pero sigue siendo el segundo.

Y llega la temida obsolescencia programada: como decíamos, al ser materiales orgánicos, la vida útil del OLED será menor que la del QLED, si bien LG asegura que sus pantallas OLED podrían aguantar un uso de 5 horas al día todos los días durante 54 años antes de que su brillo máximo llegara al 50% de lo que tenían de fábrica. Aunque esto fuera cierto, las QLED podrían aguantar mucho más.

Por último, en lo referente a la economía, tenemos dos variables importantes: consumo de energía y precio del producto. Los paneles OLED son extremadamente finos y carecen de retroiluminación LED aparte, por lo que a diferencia de los QLED requieren bastante menos energía para funcionar (en torno a un 40% menos en igualdad de tamaño). Y respecto al precio, también nos decantamos por la tecnología OLED, que lleva más tiempo en el mercado y se ha democratizado más que la QLED.