El papa Francisco dijo a la agencia Télam que está “muy preocupado” por los efectos que la pandemia del coronavirus puede tener sobre el mundo del trabajo a nivel mundial y anticipó que convocará al Dicasterio Vaticano de Desarrollo Humano Integral para estudiar medidas que puedan mitigar las consecuencias negativas de la expansión de la enfermedad sobre el empleo.

“La semana que viene voy a reunir a la cúpula del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral para empezar a estudiar medidas para el día después de la pandemia”, adelantó el pontífice en un diálogo telefónico con la agencia oficial.

Jorge Bergoglio, que se mostró en esa línea “muy preocupado por los efectos” que puede tener el coronavirus sobre el mundo del trabajo, destacó de todos modos “las formas de solidaridad” que se están viendo a nivel mundial entre algunos países.

El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral funciona desde enero de 2017 con la guía del cardenal Peter Turkson y reúne las áreas de la Santa Sede dedicadas a los temas de “la justicia, la paz y la custodia de la Creación”, según su organigrama.

Esa oficina se ocupa también de todos los aspectos sobre la salud, las obras de caridad, las migraciones, los necesitados, los enfermos, los excluidos, los marginados, las víctimas de conflictos armados y catástrofes naturales, los presos, los desocupados y los damnificados por cualquier forma de esclavitud y tortura, entre otros ejes.

Por decisión del pontífice, el Vaticano ya anunció que aceptará rebajar los precios de los alquileres de los negocios comerciales, bares y restaurantes del centro de Roma que funcionan en edificios de la Santa Sede, especialmente en los alrededores de la Plaza San Pedro.

Desde iniciada la difusión del coronavirus en Italia, Francisco tomó una serie de medidas, en línea con el gobierno italiano, para reducir la cantidad de personas que se concentran en el Vaticano, especialmente durante sus audiencias generales de los miércoles y los Ángelus de los domingos.