
El calentamiento global está alterando las condiciones de vida en el planeta a una escala sin precedentes, amenazando la supervivencia de la vida en la Tierra.
Los impactos derivados del aumento de la temperatura y los fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones y las olas de calor, ya no son noticia. Las personas se han ido acostumbrando a las noticias sobre el clima y sus consecuencias, y cada vez les sorprende menos: las catástrofes ya no son tan catastróficas.
A tener cuidado. No por repetida, una situación deja de ser peligrosa. Y eso sí, los más afectados son siempre los más vulnerables, como recuerda el Papa Francisco cada vez que puede.
Aunque se haya visto y escuchado muchas veces, la humanidad pareciera seguir bailando en la cubierta del Titanic.
Mientras el barco flote, “no pasa nada”.
Causa y consecuencia
El aumento de la temperatura del planeta es la causa directa de la degradación ambiental. Los desastres naturales, las condiciones meteorológicas extremas, la inseguridad alimentaria e hídrica, tienen su correlato en la situación social: la disrupción económica, los conflictos por la tierra y el aprovechamiento de los recursos naturales.
En resumen, la desigualdad en sí misma. No solo entre los países, sino entre los grupos sociales que pertenecen al mismo territorio. La razón es simple: la disponibilidad de recursos y de oportunidades no es la misma para todos. Sálvese quien pueda.
Pobreza energética
“Como periodistas, es nuestra responsabilidad cubrir de la forma más completa y rigurosa posible esta emergencia climática, pues pocas cuestiones de nuestro tiempo van a tener tanta trascendencia para la humanidad.” Diario El País, España.
Los periodistas especializados (y no tanto) siguen informando que ningún lugar del globo a salvo de las devastadoras consecuencias del cambio climático. Mientras el panel de expertos de la ONU anunciaba sus conclusiones, una ola de calor abrasadora pegaba fuerte en el Mediterráneo: 47 grados en Grecia, en Turquía, más de 48 grados en Sicilia y de 50 en el norte de África. Acostumbrados a veranos muy calurosos en Andalucía (España), este fin de semana hubo alerta roja en Sevilla, Córdoba y Jaén por temperaturas de hasta 46 grados. Las zonas costeras y el norte de España son los mejores refugios para huir de la ola de calor.
Pero no por mucho tiempo. Para poder pasar días tan extremos, el consumo de energía se dispara alrededor del 15 % y la subida del precio de la luz amenaza de nuevo a los hogares vulnerables. En Madrid, familias afrontan temperaturas máximas de 43 grados sin capacidad para pagar el coste de mantener su casa a temperaturas soportables.
Surgen en España nuevas expresiones para describir una situación archiconocida en la Argentina: la pobreza energética. Se define así a la situación de un hogar que no puede satisfacer sus necesidades de suministro de energía, por tener un nivel de ingresos insuficiente, agravado por no disponer de una vivienda en condiciones y artefactos eficientes.
El reporte del IPCC
“El IPCC no realiza investigaciones sino que evalúa publicaciones científicas del mundo entero. En el reporte participaron 234 autores de 65 países, que evaluaron 14.000 publicaciones científicas. El 28 % de esos profesionales, son mujeres”. Dra. Carolina Vera, Jefe de Gabinete del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Argentina.
El IPCC (por sus siglas en inglés) es el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Fue creado en 1988 para facilitar evaluaciones integrales de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el Cambio Climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta.
El IPCC y el ex Vicepresidente de los Estados Unidos de América, Al Gore, recibieron el premio Nobel de la Paz en 2007 por su labor en materia de Cambio Climático.
En el informe se menciona que “es indiscutible que las actividades humanas están causando el cambio climático, haciendo que los eventos climáticos extremos, como oloas de calor, lluvias torrenciales y sequías, sean más frecuentes y severos”.
Científicos argentinos participaron también en la elaboración del informe, lo que destaca la inversión nacional en ciencia y tecnología. Además de ser un documento técnico, es un reporte que debe darse a conocer y validar. No se trata de que en el debate sólo participen los poderosos y los científicos. Se trata de recoger lo que dicen los científicos climáticos, y relacionarlo con la vida cotidiana, con lo que está pasando en el mundo y conocer qué acciones se aplican realmente para afrontar un desafío tan enorme.
Todos hermanos
“Somos analfabetos en acompañar, cuidar y sostener a los más frágiles y débiles de nuestras sociedades desarrolladas. Nos acostumbramos a mirar para el costado, a pasar de lado, a ignorar las situaciones hasta que estas nos golpean directamente”. Papa Francisco, Encíclica Fratelli Tutti (2020).
El cambio climático supone una importante amenaza para la paz y la seguridad internacionales. Entre sus efectos está la competencia por los recursos, que como se sabe no están distribuidos por igual en todos los territorios, lo que agudiza las tensiones socioeconómicas.
Aunque muchos aún no puedan verlo, a medida que el costo infinito de la crisis climática alcanza niveles irreversibles, la humanidad no tendrá una salida individual ni sectorial. Las únicas acciones efectivas para detener el Cambio Climático deben ser audaces y sobre todo, colectivas.
La envergadura de los impactos que vienen dependerá de lo que resuelvan y accionen los gobiernos del mundo, pero fundamentalmente de lo que hagamos los 7.500 millones de habitantes.
No es un pensamiento abstracto ni idealizado. En casi todo el planeta, a los gobernantes los eligen los ciudadanos.
No debe olvidarse que el sistema democrático es una forma de gobierno, donde el poder lo tiene el pueblo, y se lo asigna temporalmente a alguien.
Por algo, Donald Trump, quien dijo que el Cambio Climático no existía, y que su país iba a renunciar al Acuerdo de Paris, no fue reelecto. No solo la Tierra se calienta. Sus habitantes, también.
