Un joven, adolescente al momento del hecho, fue hallado culpable y condenado a la pena de cuatro años y tres meses.

Tenía 15 años y había conseguido permiso para salir a bailar. Todo era nuevo para ella. Era un acontecimiento importante, una fiesta de egresados. Si bien no tenía amigos, esa noche conoció a una chica y pensó que se habían hecho amigas. Finalizada la fiesta, con ‘su amiga’ y dos muchachos, amigos de ella, fueron a un lugar cercano. Un chico de 17 años, a quien no conocía, abusó de ella.

Sucedió en diciembre del año pasado en una localidad del departamento La Paz. La chica denunció el hecho y a los dos días el adolescente fue imputado, en el marco del Régimen de Responsabilidad Penal Juvenil, por el delito de “abuso sexual con acceso carnal”. Este caso fue el primer debate efectuado en el interior provincial en el ámbito del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil. El pasado 18 de agosto se inició el debate en Recreo, la cabecera departamental. La Cámara de Sentencia Penal Juvenil estuvo integrada por los jueces del Fuero Especializado Rodrigo Morabito y Fabricio Gershani Quesada, y por la jueza Corina Nancy Pérez. Tras la declaración del adolescente imputado y de los testigos, al día siguiente se dio a conocer el veredicto. El chico fue hallado culpable del delito en el que venía incriminado y condenado a la pena de cuatro años y tres meses de prisión. No obstante, el adolescente mantiene la libertad hasta tanto la sentencia quede firme.

A principios de mes se dieron a conocer los fundamentos y El Ancasti tuvo acceso a éstos. Se observó que en la mayoría de los testimonios brindados –la mayoría de adolescentes que estuvieron en la fiesta y en el after- se destacó que en un momento de la fiesta los jóvenes se fueron en dirección al inmueble donde finalmente ocurrió el delito. No obstante, para el Tribunal debieron  desecharse por no ser creíbles aquellas declaraciones de testigos que fueron presentados por la defensa, dado que en su mayoría estaban vinculados al círculo de amistad y familiar del imputado. “Pretendieron endilgarle responsabilidad –en cuanto a que era ella la interesada en estar con el joven- a una niña, no solo tímida y hasta retraída que salía por segunda vez, sino además, cuya crianza fue en un lugar distinto del contexto en donde transcurrió su infancia y adolescencia, quedando prácticamente sola, pues la joven no era su amiga sino que la había conocido esa misma noche”, destacaron.

Dada esta situación, la adolescente denunciante se encontraba en un contexto de gente con quien no tenía relación alguna, sola y con una joven que no era amiga. Para los magistrados, esta “circunstancia fue aprovechada” por el adolescente al momento en que acudió al domicilio en donde finalmente abusó sexualmente de ella.

Particularidad

Este caso de abuso sexual tiene una particularidad: un adolescente fue imputado y una chica es la víctima. Por ello, la asesora de Menores Estella María Torrado consideró que en estos delitos donde hay chicos y son delitos entre adolescentes pero en la intimidad, “no podemos contar con terceros, entonces son complejos para dilucidarlos en cuanto a qué pasó o qué no pasó, pero justamente en la complejidad, lo valioso es la declaración de la víctima, y esa declaración no es cualquiera sino que debe estar corroborada con otras pruebas ingresadas”.

Para la asesora, se debía tener en cuenta que la adolescente víctima vivía en el campo, por lo que debían tenerse en cuenta las circunstancias de tiempo y lugar. A la vez, señaló que esta víctima es una adolescente y, además, es mujer. “Tengamos en cuenta la Ley 5.434 de Violencia de Género porque esta niña es menor de edad y es mujer”, sostuvo.

Torrado también consideró que la Ley Penal Juvenil es una innovación. “Hoy en Recreo estos adolescentes van a tener muy en cuenta que ‘el agua no se mastica’, la Justicia llega. Entonces, para eso hay que portarse bien”, advirtió.

Sobre perspectiva de género y delitos contra la sexualidad

En los fundamentos se destacó que la violencia sexual hacia las niñas y las adolescentes tiene origen en la violencia de género, en la desigualdad de poder históricamente existente entre hombres y mujeres. Esto explica en parte por qué en los abusos sexuales la mayoría de los menores abusados son niñas, se advirtió.

“La violencia hacia los más vulnerables no es nueva y se debe hacer el esfuerzo para que el tema siga estando en la agenda pública”, sostuvieron.

A la vez, señalaron que la violencia sexual constituye no solo una manifestación de violencia basada en género, sino que, además y específicamente cuando es dirigida contra la mujer, refleja desigualdades de géneros y patrones socioculturales de discriminación que existen en una sociedad respecto de la mujer. “Por otra parte, la violencia sexual contra las mujeres, las niñas y las adolescentes es una forma de discriminación que impide gravemente el goce de derechos y libertades en pie de igualdad con los hombres. Esta forma de violencia puede afectar por completo el proyecto de vida de una niña o adolescente, por lo que el Estado a través del Sistema de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes deberá brindar el abordaje adecuado para el logro de un desarrollo de vida adecuado de la niña”, remarcaron.

Por último, sostuvieron que el nuevo paradigma judicial «nos obliga a juzgar con perspectiva de género todos los casos en los que se encuentren vulnerados los derechos de las mujeres, en especial, en aquellos de violencia sexual contra niñas y adolescentes».