Una sirena suena en memoria de todas las víctimas del Holocausto. Un momento en el que todo Israel se paraliza, la gente deja de trabajar, se baja del coche, se para en la calle o donde esté y está en silencio con la cabeza gacha en gesto de respeto. Todo el mundo menos los jóvenes protagonistas de ‘Euphoria‘. No es que estén ocupados y no puedan, es que pasan de hacerlo.

Esa es una de las secuencias inaugurales de la ficción israelí (‘אופוריה’) en la que se basa la estadounidense ‘Euphoria’, la prodigiosa serie adolescente de HBO. Estrenada en noviembre de 2012 por el canal HOT, la serie de diez episodios presentaba la historia de un grupo de jóvenes que navegan por el sexo, drogas, alcohol y su propio nihilismo. Fue un fracaso.

Inspirados en uno de los fenómenos adolescentes de esa época, la británica ‘SkinsRon Leshem y Daphna Levin se pusieron manos a la obra para hacer un drama chocante que retratase a la próxima generación de ciudadanos israelíes mientras provocan algún ataque de pánico a los padres que vean la ficción.

Algo con el cóctel que ya nos es familiar para los espectadores de la serie estadounidense: drogas, pornografía, sexo, depresión, la pérdida de la autoridad parental (de hecho en la israelí los padres solo salen tangencialmente), imagen corporal y un sinfin de momentos y traumas que acaban definiendo a cada uno. En palabras de Levin:

«Crecer es un trauma, da igual como lo vivas. Todos nosotros —los sobrios, los porretas, los gordos— lidiamos con estos mini-traumas. Es excesivo pero familiar.»

El asesinato que inspiró ‘Euphoria’

Euphoria Israel 2 Euphoria Israel 2

Por si eso fuera poco, en el cuarto episodio asistiríamos a un asesinato que marcaría la segunda mitad de la serie y las tramas de los personajes. En diciembre de 2004, el joven de 18 años Ra’anan Levy había salido con sus amigos de fiesta.

Según los testigos, Levy había estado hablando con una chica, lo que no sentó nada bien al novio de esta, que pensó que quería quitarle a la chica. Pronto los amigos de este salieron a perseguir a Levy en un jeep. Cuando le alcanzaron, uno de ellos apuñaló al joven, que murió en el sitio.

Algo similar ocurre en ‘Euphoria’, donde veríamos más o menos a mitad de temporada el asesinato de un chico a manos del novio de Hofit (Roni Dalumi), que sería el equivalente a Rue (Zendaya). Esta muerte sería la que empujase a la chica al consumo de drogas.

Tomando direcciones diferentes

Más allá de compartir la idea en torno a algunos personajes (que no su tridimensionalidad), su característica de serie de instituto, y las temáticas a tratar, poco tenían que ver la ‘Euphoria’ israelí y la americana. Quizás otra diferencia notable fuese la edad de los actores, la mayoría adolescentes de verdad en la original. Algo delicado teniendo en cuenta que habría desnudos, sexo y otros ingredientes.

De hecho, Sam Levinson tuvo libertad para, a partir del concepto, contar lo que quisiera:

«Fui a sentarme con Francesca Orsi [jefa de drama de HBO]. Le pregunté qué le había gustado de la serie israelí, y me dijo que era un retrato crudo y honesto de las drogas y de la juventud. Así que empecé a hablar de mi propia historia personal con las drogas. Fui un drogadicto durante muchos años y ahora estoy limpio desde hace muchos años… [E]ntonces dijo: “Vale, ve a escribir eso…”»

A pesar del éxito de la estadounidense, en Israel ‘Euphoria’ pasó con más pena que gloria en su emisión hace diez años. Se emitió en una cadena de cable (no demasiado conocida), en una franja cercana al late night y en una época en la que, al contrario que ahora, el visionado bajo demanda no era habitual.

«Me sentí un fracasado, me cerraron muchas puertas», afirmó años después Leshem. La serie no logró reconocimiento ni entre la crítica ni entre el público, que consideraba este festín de excesos una afrenta al modo de vida del país del medio oriente.

Al final, ‘Euphoria’ fue cancelada tras esos primeros episodios. Un fracaso con un poco de complejo de ave fénix porque de sus cenizas surgió años después una serie espectacular y apasionante y no exenta de controversia ante el retrato crudo de estos jóvenes.