

Los concejales de Fray Mamerto Esquiú se verán obligados a apelar a la proverbial sensibilidad social del intendente Guillermo Ferreyra para conseguir un lugar donde desarrollar sus indispensables tareas. Corresponde, aparte, que el lord mayor se haga cargo de la desesperante situación a la que se vieron arrojados: el Obispado, inmisericorde, se negó a renovar el contrato de alquiler del inmueble de “La Graciana” en el que funcionaban las oficinas del Concejo Deliberante, debido a la deuda que mantiene el municipio. El pecado de avaricia en el que incurren las autoridades eclesiásticas resulta más ostensible porque desaloja a los ediles del distrito denominado como el flamante beato Mamerto, pero parece que necesitan unos pesos para reforzar la inversión del Estado en la obra de La Gruta y comenzar a refaccionar algunos templos que se caen a pedazos.
La cuestión es que los concejales quedaron sin hogar, “homeless” institucionales a merced de la caridad del intendente o de algún vecino que se avenga a prestarles al menos una quincha jumealera para sesionar.
Que el Concejo Deliberante de Fray Mamerto Esquiú carezca de un edificio propio y se vea envuelto en escandaletes de inquilino moroso es una suerte de condensación del descrédito en que han caído, o han dejado caer sus responsables, a estos órganos colegiados municipales. Como tampoco se han difundido expresiones de solidaridad populares con los desalojados, no cabe más que concluir que el destino y desempeño del cuerpo le interesa a la gente menos que un comino, por mucho que proclamen aflicciones los concejales porque no tendrán dónde reunirse cuando empiece el período ordinario de sesiones.
Esta indiferencia indica una falta de valoración que podría llevar a reflexionar sobre el sentido de sostener Concejos Deliberantes rentados, al menos en algunos municipios. La mayor parte de la sociedad, poco permeable a los postulados teóricos que sustentan su existencia, no percibe que sirvan para algo distinto que engullir dietas, canonjías y gastos de funcionamiento, en una inercia que solo se ve interrumpida por el reventón de conspiraciones y camándulas, o la confirmación de que se le abonan emolumentos a “ñoquis”.
Las tierras chacareras han sido con los ejemplos más generosas que el Obispado con los alquileres. Valle Viejo, lindero a FME, es pródigo en casos de enfrentamientos de mayorías circunstanciales de ediles con los intendentes de turno, llegando a extremos de parálisis de gestión y absurdos como que el intendente no se moviera de la comuna por temor a lo que pudiera hacer el Presidente del Concejo que debía reemplazarlo.
La insignificancia institucional se manifiesta también en la impotencia para cumplir con las funciones virtuosas que leyes y ordenanzas les atribuyen, como ocurrió en Santa Rosa, donde pese a tener la mayoría requerida los concejales opositores a Elpidio Guaraz, no pudieron suspenderlo. Al Elpidio le basta con ignorar a sus objetores y pedir protección a Casa de Gobierno, en una curiosa aunque no rara abdicación de la autonomía municipal.
No obstante, los concejales pueden darse el lujo de desacatar sentencias judiciales. La Corte de Justicia le ordenó al Concejo Deliberante de Icaño incorporar a una concejala despojada de su banca sin que la conducción del cuerpo muestre a la fecha la más mínima inquietud por cumplir. Obvio: si llegado el caso hay que abonarle las dietas adeudadas y los eventuales daños y perjuicios, no serán los concejales ni el Concejo los que se pongan, sino la comuna.
La casuística podría ser infinita, pero todos los eventos coinciden en exponer a los Concejos como focos de gastos cuya única contraprestación son los escándalos.
Por supuesto, el sistema republicano requiere de la participación y vigilancia vecinal sobre los poderes ejecutivos. Habría que ver cuántos de los defensores de estos principios se avienen a materializarlos a título honorífico. Esto es: sin dietas, sin viáticos, sin fondos para becas y subsidios. Capaz son muchos, vaya a saberse y con lo que se ahorre se le pueden pagar los alquileres a la curia o a quien cuadre.
Fuente: El Ancasti
Fuente: El Chasqui Digital
