Al menos cinco heridos y un detenido dejaron este las protestas de grupos indígenas frente al Congreso de Paraguay tras la promulgación de una ley de tierras.

El presidente Mario Abdo suscribió el jueves la puesta en vigencia de la ley, 24 horas después de su sanción por el Congreso.

La normativa aumenta a 10 años de prisión la invasión de tierras públicas y privadas.

Los legisladores aclararon que la normativa no va dirigida contra los pueblos indígenas y que al contrario, les favorece.

“Actualmente hay más de 900 casos de invasiones a la propiedad privada a nivel país y el 50% se da en zonas urbanas. Hay ocupaciones de comunidades indígenas e inmuebles de pequeños productores”, precisó el legislador, senador Fidel Zavala.

“Este flagelo es un negocio de políticos, jueces, fiscales y campesinos. Lo que se busca es el respeto a la Constitución”, indicó.

Con menos fuerza que el miércoles cuando las manifestaciones dejaron un saldo de 10 policías heridos, los agentes antimotines hicieron uso de escopetas con balines para contener y dispersar a un millar de personas, en su mayoría indígenas frente a la sede legislativa.

“Vinimos a protestar porque entendemos que se están violando nuestros derechos”, dijo el dirigente Julián Ramírez. “Las comunidades nativas son atropelladas por los narcos, los sojeros, los grandes ganaderos”, agregó.

El ministro del Interior, Arnaldo Giuzzio, dijo a la prensa que la ley “nos obligará como Estado a trabajar en la regularización y titulación” de esas tierras ancestrales.

“Se les documentará sus títulos y se traspasará a nombre de sus comunidades para que tengan la garantía de que nadie tocará sus posesiones”, explicó.

-“Combaten el cambio climático”-

El problema es complejo, dijo a la AFP el experto en asuntos indígenas, José Zanardini.

“Hay grupos indígenas a los que no les han dado sus títulos porque están a nombre de nuevos propietarios. Los jueces fallan a favor de los que tienen los papeles y con ayuda de la policía hacen correr a los pueblos originarios”, explicó.

Admitió que hay otros casos en que los caciques son tentados a alquilarlos a sojeros y aún a plantadores de marihuana. “Les muestran una camioneta y cuatro motos y ceden. No es la generalidad pero son débiles”, observó.

Defensor acérrimo de la preservación de estas comunidades, Zanardini dijo que los indígenas “son los que mantienen la vitalidad, los que evitan la destrucción de la tierra y combaten el cambio climático”.

En Paraguay subsisten 20 culturas diferentes repartidas entre 130.000 personas en todo el país dentro de una población de 7.300.000 habitantes.

“Con razón ellos vienen a manifestarse porque temen no solamente ser desalojados sino criminalizados”, enfatizó.

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