Ayer a la mañana, en el tramo final del juicio por abuso sexual que se sigue contra el
cura Juan de Dios Gutiérrez, este brindó su declaración. También, en horas de la
tarde, se conoció que el imputado dio positivo en el testeo de Covid-19, por lo que se
puso en duda la continuidad del proceso, que para hoy preveía el ingreso a la etapa
de alegatos.

En este sentido, desde la Cámara Penal N°3 se informó de manera oficial que hoy a
la mañana se definirá la continuidad o no del debate, aunque hay que tener en
cuenta que el mismo no se postergó cuando el acusado quedó aislado por contacto
estrecho.

Declaración
El religioso pidió declarar en la jornada de ayer, pero no admitió preguntas de
ninguna de las partes, haciendo uso de este derecho. El imputado expuso su versión
de los hechos y de acuerdo a lo indicado a El Esquiú.com por parte de la querellante
Silvia Barrientos, basó su testimonio en que “se enamoró de la joven, y que la
relación fue mutua”. De todas maneras, no reconoció haber mantenido relaciones
sexuales con la niña, tal y como lo aseguró ella en su declaración, y que cada vez
que estuvo con ella estuvieron ambos con sus ropas puestas.

El cura pidió al Tribunal que se pongan en su lugar y cargó la responsabilidad total de
la denuncia a la madre de la adolescente, expresando que la niña “nunca me
denunció ni me habría denunciado”, y que la exposición judicial de la mujer
interrumpió el romance que de común acuerdo existía entre ellos.

A la adolescente la describió como una excelente persona y aseguró que el trato
amoroso era recíproco, dando detalles románticos de los encuentros que mantenían
en secreto, pero negando que haya habido un contacto sexual en los mismos, tal y
como costa en la denuncia.

Al respecto, la querellante Barrientos se limitó a manifestar, en diálogo con este
diario, que “quedó muy claro lo que declararon los psicólogos, psiquiatras y
especialistas, que describieron a Gutiérrez como dueño de una personalidad
psicopática y persecutoria, y que no siente empatía por nadie. Estas declaraciones
hicieron hincapié en que el acusado era consciente de su poder, que ejercía dentro
de la estructura verticalista de la Iglesia, y anulaba a su víctima y la seducía para
manipular y lograr sus objetivos. El psiquiatra explicó muy claramente que un adulto
al que no le atraen sus pares adultos, sino que siente atracción por los menores de
edad, busca que se le den las cosas fácilmente, ya que no hay un compromiso y es
más fácil ejercer la manipulación para satisfacer sus deseos inmediatamente”

El Esquiú