En plena «guerra contra la inflación», el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, anunció nuevas medidas para combatir la suba de precios. Se trata de una canasta de precios regulados para comercios de proximidad que incluye «60 productos de primera necesidad y consumo esencial».

El funcionario detalló que difundirán la lista de productos, pero recién darán a conocer los precios el 7 de abril. Será así porque primero deben negociar, pero además, el objetivo planteado es que tras vencerse el programa Precios Cuidados ambas canastas salgan al mismo tiempo.

La medida, según argumentó, está basada en la gran diferencia de precios que hay entre comercios de proximidad respecto a los supermercados. «Este rango trepó mucho» y «está dado por la política de algunas empresas alimenticias de canalizar por los lugares menos controlados».

«La secretaría llevo adelante políticas de canastas para asegurar bienes esenciales en la mesa de la población. Eso sí es nuestra responsabilidad, es lo que estamos construyendo desde hace 5 meses cuando asumimos. Nuestra política es micro y es política de canastas que debe inscribirse en una macroeconomía que es responsabilidad de otras autoridades económicas», afirmó en conferencia de prensa.

También adelantó que junto con el Ministro de Producción, Matías Kulfas, están «elaborando un acuerdo de canasta de frutos y verduras con precios regulados, que complete los cortes cuidados y la canasta cuidada»

Roberto Feletti sobre el fideicomiso del trigo

Roberto Feletti también se refirió al fideicomiso financiado por la suba de retenciones a la harina y el aceite de soja, para poder retrotraer los precios de la harina de trigo a niveles pre-bélicos. Medida que comenzará a regir desde abril e impactará en el valor de productos esenciales de la canasta básica de alimentos, como los fideos, el pan y la harina al consumidor.

«Trigo, maíz y girasol en sus grandes focos de comercio han sido fuertemente afectados por la guerra (entre Rusia y Ucrania). La harina, los fideos, el pan, las pastas frescas y secas y un conjunto de derivados, son consumos esenciales en los que impacta. Nosotros manteníamos un acuerdo entre la industria panaderil y la industria molinera, que implicaba el pan entre $220 y $270. Ese acuerdo se rompe, se resquebraja cuando la bola que estaba en 25 mil pesos, llego a 40 mil pesos», explicó.

Y continuó: «Esa situación obligó a un debate en el Gobierno sobre cómo se protege la situación alimentaria del impacto internacional. No puedo entender cómo hay sectores de la producción argentina que quieren que se les convalide un efecto riqueza de 50% en dólares solo por acopiar un cereal, y eso impacto sobre la mesa cotidiana de los argentinos. Es incompatible con lo que está pasando en el mundo. El riesgo alimentario es real, no es mentira».