El presidente Alberto Fernández le pidió hoy al titular de YPF, Guillermo Nielsen, dejar sin efecto un aumento del 5% previsto en los precios de los combustibles, con el objetivo de evitar que se recaliente la inflación.

La medida, que había sido comunicada a las principales estaciones de servicio de la red y regiría desde hoy , iba a tener un efecto cascada sobre toda la cadena de abastecimiento, ya que YPF controla casi el 60% del mercado.

Fernández le trasmitió al titular de YPF la “inconveniencia” de avanzar con ese ajuste, en un momento en que el Gobierno está tratando de desacelerar el ritmo de la inflación.

Fuentes de la petrolera Axion aclararon que si YPF no remarca, ellos tampoco lo harán, y el mismo camino seguirá Shell.
Nielsen había planteado la necesidad de “recomponer” los precios, ya que para el sector petrolero existe un retraso del 15% para equilibrar los niveles de facturación con los costos.

El economista está terminando de definir el plan para atraer capitales al yacimiento no convencional de Vaca Muerta, y para ello necesita tentar a los inversores con determinados márgenes de rentabilidad.

Nielsen consideraba que los precios venían desactualizados y que era necesario un incremento para garantizar la rentabilidad de las petroleras. Incluso, según fuentes de los estacioneros, en algún momento hasta insinuó la necesidad de ajustar 10% los valores en surtidores.

La Casa Rosada hizo trascender que “jamás” existió autorización alguna para que YPF aumente, ya que todas las tarifas están “congeladas por seis meses”.

Desde la visión del Gobierno de Fernández, las petroleras “ganaron mucha plata en estos años”, junto con el resto de las empresas del sector energético, el agro, la minería y el sistema financiero.

El Gobierno recordó, además, que también seguirán congeladas las tarifas de gas, electricidad y transporte.

EL presidente  se dedicó a definir el monto del bono a cuenta de paritarias que se otorgará por decreto al sector privado, y que forma parte del Pacto Social sellado con empresarios y sindicalistas el viernes último.

El ministro de Trabajo, Claudio Moroni, visitó a Fernández en la residencia de Olivos para terminar de darle forma a esa cifra.
A lo largo de 2019, la nafta aumentó en nueve oportunidades, hasta acumular un salto del 41%, 14 puntos por debajo de la inflación.

La de este lunes iba a ser la décima suba -primera durante el gobierno de Fernández- y llevaría a 46% el alza acumulada global, pero por ahora no prosperó.

El primero de diciembre último, a pocos días de que asumiera Fernández, se produjo el último incremento, luego de publicarse una actualización del impuesto a los combustibles, que sumado al alza de los biocombustibles desembocó en nuevos aumentos en los surtidores que rondaron  entre el 5% y 6%.
  
 

 En Catamarca la suba fue en general del 7% y el litro de nafta súper quedó muy cerca de los $60.  Con aquel incremento, que era el  décimo en lo que va del año, solo en 2019, los combustibles aumentaron su precio un 41% a nivel local.

Ahora cargar un tanque de combustible de 50 litros con nafta súper cuesta $2.967, mientras que si se lo llena con nafta Premium hay que contar con $3.347. 

A pesar de los incrementos se mantienen las diferencias de precios entre las distintas petroleras, YPF y Refinor que tienen los mismos precios siguen siendo las más baratas del mercado, mientras que Shell sigue siendo la más cara. 

La nafta súper en YPF y Refinor pasó de $55,59 a $59,34, mientras que la Premium pasó de $62,74 a $66,94. En Shell la nafta súper cuesta $59,66 y la Premium $67,98.n