lunes, junio 27, 2022
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Un retoque sobre la hora por el FMI y un borrador que no llegó hasta Cristina

Tres horas antes de partir hacia el Congreso, Alberto Fernández habló por teléfono con Martín Guzmán. Luego de esa charla, a las 10 AM el Presidente hizo el último retoque grueso, conceptual, en el texto de 11.695 palabras que al rato leyó frente a su vice, Cristina Kirchner, Sergio Massa y diputados y senadores.

Fernández esperó hasta último momento un guiño del FMI, vía Guzmán, para incluir en su mensaje el anuncio del fin de las negociaciones, la firma del memorándum y el envío del proyecto al Congreso. No lo consiguió y tuvo que introducir una edición sobre la hora, corregir una frase e introducir el condicional, casi un karma de la gestión albertista.

Quedan, en el texto final, rastros de aquella ilusión: en un tramo dice “voy a anunciar ahora” para, luego, insertar “aún hoy seguimos negociando aspectos vinculados a la formalización de ese acuerdo”, frase que corona con la expectativa, otra vez, de lo inminente: “confío concluir a la brevedad”.

La pelota está ahora en manos del staff del fondo, dicen fuentes oficiales. Fernández, en su enumeración, hizo foco en la cuestión de las tarifas, negó que vaya a haber tarifazos y reforzó la idea de que la suba estará por debajo de la variación salarial. Es decir: estará por encima del 20% que prometió el secretario de Energía Darío Martínez pero por debajo del 60 o hasta 80% que, deslizan en Gobierno, reclamó el FMI.

Fernández trabajó el fin de semana sobre el borrador. El lunes a media mañana distribuyó a un grupo chico el texto que, con pocas modificaciones -entre ellas la del FMI- fue el que leyó, durante una hora y media, este martes en la Asamblea Legislativa.

Alejandro Grimson, que integra su grupo de asesores, fue -como en otros discursos- uno de los escribas que aportó al mensaje oficial. Gustavo Beliz fue otro de los que intervino al igual que Vilma Ibarra y la portavoz Gabriela Cerruti. El primer anillo presidencial, donde están Julio Vitobello y Juan Manuel Olmos, hicieron sus aportes en el enfoque político. En el entorno presidencial, una fuente no supo o no quiso confirmar si hubo cruce de borradores con Cristina Kirchner. Otra fue más enfática: dijo que la vice no vio el mensaje antes de que lo lea el Presidente.

Cristina estuvo el fin de semana largo en Santa Cruz con Máximo y sus nietos. Regresó el lunes. Tenía previsto regresar a Buenos Aires junto a su hijo diputado pero este, finalmente, se quedó. Aunque nunca, según aseguran a su lado, tuvo previsto asistir a la asamblea, entre los diputados circuló una versión más humana según la cual Máximo se quedó en Río Gallegos por pedido de su hijo que este miércoles iniciaba las clases.

Aunque la relación entre los Fernández es fría y distante, el diálogo se mantiene. Por eso, sin precisiones, se da por hecho que hubo consultas y conversaciones previas entre el Presidente y la vice sobre el mensaje ante la asamblea.

Hubo, así y todo, ejes históricos que plantea Cristina. Uno, puntual, sobre la responsabilidad de Mauricio Macri en la toma de un préstamo especial, “imposible de pagar”, con el FMI. Fernández jugó, ahí, dos cartas al mismo tiempo: le pidió a la Justicia que investigue a los responsables de ese proceso y recordó que en 2021 le pidió a Carlos Zannini que empuje ese proceso.

Fue lo que disparó el acting del PRO de abandonar el recinto, algo que no hicieron los demás bloques de Juntos por el Cambio (JxC). Hay una traducción lineal: el PRO cerró filas en defensa de Mauricio Macri lo que, admiten sus socios cambiemitas, debe entenderse como que se terminó de consolidar que la jefatura política de ese espacio la ejerce el ex presidente.

El fuego sobre la Corte Suprema, un capítulo que celebra la vice, también apareció en ese caso respecto a una de las pocas medidas que el kirchnerismo suele celebrar del gobierno: el DNU que declaró servicio público a las telecomunicaciones pero que está en stand by por cautelares judiciales. Fernández, como contó elDiarioAR, habilitó una negociación con las empresas para “desjudicializar” el sector pero frente al Congreso reclamó que la Justicia resuelva sobre la cuestión de fondo. Le apuntó, en ese aspecto, a la Corte.

PI